Primero, identificar el origen de la avería
Una puerta que cierra mal puede tener un problema en el cilindro, en la caja de la cerradura, en el cerradero o en la alineación de la hoja. Sustituir piezas sin comprobar el origen puede dejar el problema sin resolver.
Sustitución adaptada a la puerta
En cerraduras de embutir, sobreponer o multipunto, se revisan medidas y fijaciones antes de elegir el recambio. En puertas blindadas y acorazadas hay que comprobar la compatibilidad con los mecanismos existentes y el fabricante.
Tras un intento de robo
Además de la pieza dañada, deben revisarse el escudo, el marco, los anclajes y la hoja. Un bombín nuevo no repara por sí solo una puerta deformada. La intervención necesaria y las piezas a sustituir se concretan tras la revisión.
